La voz materna, un estímulo potente para nuestra especie desde la gestación.
- Araceli Aramayo
- 4 nov 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 4 nov 2022
Desarrollo desde la gestación
Tal vez este título les parezca algo exagerado. Pero si les contara que ya desde la semana 36 de gestación los fetos parecen responder a la voz materna o si les mostrara que hay varios indicios en la literatura que hacen referencia a un aprendizaje auditivo de ciertas características del habla antes del nacimiento; ¿Qué pensarían?
Los recién nacidos parecen reconocer la voz materna pocas horas después de nacer, mostrando cierta preferencia por ella en comparación con otras voces. (Esta característica se ha vislumbrado con diferentes comportamientos, como una succión más frecuente, desaceleración de la frecuencia cardíaca y de los movimientos.)
De hecho un estudio afirma que podría visualizarse respuesta fetal a la voz materna a las 36 semanas de edad gestacional
¿Cómo puede explicarse esta capacidad?
Se cree que los fetos son susceptibles a los sonidos que experimentan repetidamente.
Ya en la edad gestacional el feto empieza a reaccionar y dar respuesta a estímulos sonoros, de hecho el proceso de maduración del sistema auditivo comienza en la etapa prenatal, aunque continuará hasta alrededor de los 20 años (Munar, E et al. 2002).
Los primeros sonidos que experimenta el feto son ruidos de baja frecuencia, transmitidos a través de los huesos del cráneo, por un medio líquido, el líquido amniótico. (Sohmer et al. 2001)

El ambiente prenatal está dominado por frecuencias bajas, donde predominan ruidos biológicos de la madre y el feto (pulsaciones de los vasos, ruidos digestivos, respiratorios y los generados por los movimientos corporales, etc), así como la voz materna Y sonidos provenientes del exterior .
Este entorno constituido por tejidos y fluidos maternos dentro de la cavidad intrauterina, es un espacio de desarrollo y protección también en lo auditivo, proporcionando un medio óptimo para las fases iniciales del desarrollo de la audición, al limitar la exposición a los sonidos de alta frecuencia, para las que el oído fetal todavía no está lo suficientemente maduro.
Al parecer la voz materna puede ser un poderoso estímulo desde el embarazo, favorecer el vínculo con lenguaje hablado desde los inicios de la vida puede facilitar el desarrollo auditivo presente y futuro.
Algo que las madres realizan intuitivamente cómo: hablarles, contarles historias, cuentos, cantarles, utilizando cambios de tono y en voz alta, ya desde la gestación, puede propiciar una calidad comunicativa entre una madre y su hijo que influirá en el bienestar del futuro bebé


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